Compartimos desde, DESALAMBRE, la publicación de Derechos Humanos de eldiario.es este artigo:

“Juliet (nombre ficticio), de 16 años, llegó a uno de los centros de recuperación de víctimas de trata con su cuerpo repleto de moratones. La Guardia Civil la encontró desfallecida en una rotonda de Torrevieja, después de haber sido brutalmente explotaba por una red de trata nigeriana. “Venía destrozada, tuvo que estar ingresada durante un tiempo. Se había negado a prostituirse y la dejaron casi muerta”, dice una de las responsables del punto de protección en el que se encuentra. Su testimonio fue el punto de partida de una investigación internacional que ha culminado con 39 mujeres liberadas y 89 detenciones.

La Guardia Civil ha dado a conocer este jueves los resultados de la operación policial Nanga-Parbat. Tras ser captadas en Nigeria y trasladadas a Italia por la ruta del Mediterráneo Central, las jóvenes eran explotadas sexualmente en diferentes puntos de España, como en Almería, donde las mujeres permanecían encerradas en “casas-cuevas” en condiciones infrahumanas. La Europol lo ha calificado como uno de los golpes más duros contra la mafia nigeriana en Europa pero, una vez difundidos los resultados policiales y publicados los grandes titulares, ¿qué pasa con las víctimas de trata localizadas?”

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